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Rasho Resplandece® 2018 - Ah5ora o Nunca y si va a ser nunca que sea Ahora.- -

POEMAS

FURTIVOS

FURTIVOS Nos sorprende la primavera
y creíamos que no corrían las horas.
Hasta aquí fuimos Dios, Adán y Eva;
fueron el Edén estas cuatro paredes.
Nos apresura el sol con su sal
¿no lo sientes?
¿No sientes amada mía
cómo en tus ojos se disipa
la luna en tan pérfida luz?
Triste réquiem y ocaso tu belleza
tras finas telas que pecan de obscenas.
Soy el inquieto testigo de tu cuerpo
poseído por ademanes histéricos.
Fin de la fastuosa escena,
cae el nocturno telón
y abre un camino real y sinuoso.
Ya un espeso silencio entre nosotros,
como si fuéramos extraños
se escurre un tímido adiós
y una mirada que guarda algo...
.
José I.Oviedo

DONDE DIABLOS ESTAS !!

DONDE DIABLOS ESTAS !! Lunes a media noche
el cielo entristecido
como el corazón que late en mi pecho
¿Dónde está ella?
pregunta la oscura noche
y sólo responde el silencio
una lluvia de minutos huecos
una antesala al abismo
y sé que no te volveré ha ver.
Martes de guerra sin cuartel
pensamientos bombardean mi mente
es amor, lo que siento es amor
y qué importa, es tan tarde
¿Dónde está ella?
pregunta el fuego que arde en mi cuerpo
y grita el silencio espantoso
rompiendo mis oídos heridos
y sé que no te volveré ha escuchar.
Es una mañana de miércoles
la nieve recuerda mi soledad
soledad de cuatro grados bajo cero
un abrazo de mi amiga soledad
un beso que susurra en mi rostro:
"¿Dónde está ella?"
un gemido es la respuesta
el alarido de una gota en deshielo
y sé que te has ido para siempre.
No podré olvidar aquel triste jueves
caminaba de historieta en historieta
y todas tenían final feliz
¿y qué con la historieta de este amor?
será que llegaron tus besos ?
será que nunca llegó el amor ?
¿Dónde está ella?
la sonrisa que dibujó un corazón en mi cara
la sonrisa que no sabe que estoy muriendo.
Vaya dolor en la tarde del viernes
mi vida convertida en una semana
se acaba esta mi semana
se acaba la esperanza de volverte a ver
¿Dónde está ella?
pregunta mi corazón con fuerzas invisibles
y quiere largarse contigo
si supiera dónde regalas ahora tus besos
si hubiera sabido que no fuiste mía.
El olor a vacío en el ambiente
soledad que acaba, destruye, mortifica
el cause del río melancolía
te llevó un sábado de agonía
¿dónde estarás cautivadora?.
El domingo... no importa ya este día
han preguntado por ti toda la semana
este día será para mí
mi cabeza mojada para olvidarte
unos tragos y un cigarrillo me distraen
este día no será para ti
soy todo alegría y olvido de ti
día domingo te quiero para mí
veinticuatro horas de tranquilidad
creo que poco a poco te me vas
ya cansado de olvidarte
me escondo en el rincón de la sala
un giro de mi mirar hacia el piso
mis ojos elaborando una lágrima
y mi boca apresurada murmura
"¿Dónde diablos estás?".
.
JOSSMAN

Yo no te pido (Mario Benedetti)

Yo no te pido (Mario Benedetti) Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
solo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.
.
Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar
sólo te pido que tu quieras
las palomas que suelo mirar.

De lo pasado no lo voy a negar
el futuro algún día llegara
y del presente
que le importa a la gente
si es que siempre van a hablar.

Sigue llenando este minuto
de razones para respirar
no me complazcas no te niegues
no hables por hablar.

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
solo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Un relámpago apenas. (Blas de Otero)

Un relámpago apenas. (Blas de Otero) Besas como si fueses a comerme.
Besas besos de mar, a dentelladas.
Las manos en mis sienes y abismadas
nuestras miradas. Yo, sin lucha, inerme,
.
me declaro vencido, si vencerme
es ver en ti mis manos maniatadas.
Besas besos de Dios. A bocanadas
bebes mi vida. Sorbes. Sin dolerme,
.
tiras de mi raíz, subes mi muerte
a flor de labio, Y luego, mimadora,
la brizas y la rozas con tu beso.
.
Oh Dios, oh Dios, oh Dios, si para verte
bastara un beso, un beso que se llora
después, porque, ¡oh, por qué!, no basta eso.

Ya todos la olvidaron (José A. Buesa)

Ya todos la olvidaron (José A. Buesa) Ya todos la olvidaron. Ahora sí que se ha ido,
pero, sobre las rosas de la tumba reciente,
florecía el recuerdo más allá del olvido…
Yo era el hosco, el ausente.
_
Qué le importa a la noche que se apague una estrella,
si el mar sigue cantando cuando pierde una ola.
Ya están secos los ojos que lloraron por ella.
Ya se ha quedado sola.
_
Ahora ya sigue, sola, su viaje hacia el espanto,
por las noches profundas, bajo el cielo inclemente.
Ya nadie me reprocha que no lloré aquel llanto,
que fui el hosco, el ausente…
_
Ya nadie le disputa su silencio y su sombra,
sobre todo su sombra, bajo la luz del día.
Ya todos la olvidaron, Señor. Nadie la nombra.
Yo la recuerdo todavía…

Mejor no quiero verte (José .A.Buesa)

Mejor no quiero verte (José .A.Buesa) Mejor no quiero verte... sería tan sencillo
cruzar dos o tres calles... Y tocar en tu puerta.
Y tú me mirarías con tus ojos sin brillo
sin poder sonreírme con tu sonrisa muerta.
-
Mejor no quiero verte... porque va a hacerme daño
pasar por aquel parque de la primera cita.
Y no sé si aún florecen los jazmines de antaño
ni sé quién es ahora la mujer más bonita.
-
Mejor no quiero verte... porque andando en tu acera
sentiré casi ajeno todo lo que fue mío.
Aunque es sólo una esquina donde nadie me espera
y unos cristales rotos en un balcón vacío.
-
Sí... seguiré muriendo de mi pequeña muerte
de hace ya tantos años el día que me fui
pues por no verte vieja... mejor no quiero verte,
pero tampoco quiero que me veas tu a mí.

REMORDIMIENTO (Emilio Prados)

REMORDIMIENTO (Emilio Prados) (Forma de la huida)
.
Si en este espejo yo hubiera
dejado, al irme, encerrado
mi cuerpo, en su luz tapiado
vivo, emplazado en sus aguas,
ahora en él, como el recuerdo
de un muerto se va cuajando
despacio en la memoria,
mi carne se iría cuajando lenta, de nuevo en su luna,
y en pie, desnuda, flotando,
a su orilla desde el fondo
subiría, igual que Lázaro
desde sus hondas tinieblas
subió hasta el mundo...
¡ Qué blanco
lirio, mi cuerpo en su estrecha
puerta alzaría! ¡Qué alto
narciso! ¡Qué estrella! ¡Qué
fino árbol!
Vivo, temblando
—toda la flor de mi entraña
latiendo hecha luz—, brillando...
¡Qué ventana de mí mismo
me abriría en su milagro!
¡Qué estampa de fe al silencio
daría en mi ejemplo claro!
No que ahora, vencido, vengo
por fuera a su luna y caigo
a ella de golpe, sin vida,
lo mismo que al agua el pájaro
desde el viento cae y se hunde,
presa de su doble engaño.
.
Sin fe en la vista y sin rosa;
perdido el amor; parado
el sueño, vuelvo humillado...
¡Qué torpe fruto la ausencia
dejó mordido en mi mano!
¡Qué negro dolor de sombra
pegado a mi cuerpo traigo!

Dietética (Oliverio Girondo)

Dietética (Oliverio Girondo) Hay que ingerir distancia,
Lanudos nubarrones,
Secas parvas de siesta,
Arena sin historia,
Llanura,
Vizcacheras,
Caminos con tropillas
De nubes,
De ladridos,
De briosa polvareda.
-
Hay que rumiar la yerba
Que sazonan las vacas
Con su orín,
Y sus colas;
La tierra que se escapa
Bajo los alambrados,
Con su olor a chinita,
A zorrino,
A fogata,
Con sus huesos de fósil,
De potro,
De tapera,
Y sus largos mugidos
Y sus guampas, al aire,
De molino,
De toro
-
Hay que agarrar la tierra,
Calentita o helada,
Y comerla
¡Comerla!.

SER OTRO (Mario Benedetti)

SER OTRO (Mario Benedetti) No hay humano que quiera ser otro
y meterse en ese otro como en una escafandra
como en un aura tal vez o en una bruma
en un seductor o en un asceta
sólo yo no quisiera ser otro
mejor dicho yo
quisiera ser yo
pero un poco mejor...

ALGUIEN MIRA (Alberto Szretter)

ALGUIEN MIRA (Alberto Szretter) Hoy no pregunto nada Siento el calor del
sol en cada poro y un olor montarás a
tierra viva brotar de las raíces como un
canto.
Hoy no pregunto nada Hay demasiado
jugo de vida suelto Trinos de pájaros
y brisas enroscadas en el poema de los
pétalos
Hoy no pregunto nada Un exceso de
vahos vegetales ahoga la pregunta en
mis pulmones El agua se detiene, me
convida
Presiento
En el rameno de la selva
"alguien que mira".

by W.H. Auden.

by  W.H. Auden. "Detened todos los relojes, descolgad el teléfono
evitad que los perros ladren dándoles un hueso jugoso
silenciad los pianos y con tambores enlatados
sacad el ataúd, que vengan las plañideras
que los aviones con su gemido nos sobrevuelen
escribiendo en el cielo
"Él ha muerto".
Poned a las palomas un lazo de raso en el cuello
que los guardias se pongan guantes negros de algodón
él era mi Norte, mi Sur, mí Este y mi Oeste
mi semana laboral y mi descanso dominical
mi mediodía, mi medianoche, mi palabra y mi canto.
Creí que el amor sería eterno, me equivoqué.
Ya no deseo las estrellas
apagadlas todas
guardad la Luna y desmantelad el Sol
vaciad el mar y arrasad los bosques
puesto que ahora ya nada me servirá para nada".

W.H. Auden.

Te quiero porque tienes (Jaime Sabines)

Te quiero porque tienes (Jaime Sabines) Te quiero porque tienes las partes de la mujer
en el lugar preciso
y estás completa. No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.
´
Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy una mancha, un punto en la pared, alguna raya
que tus ojos, sin ti, se quedan viendo.
Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.
Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.
´
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
´
Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.

INTRODUCCION(1de18)

INTRODUCCION(1de18) ...::::: “Hasta que la muerte nos separe
o la vida... como siempre” :::::...
°
Contemplo 12 colillas en el cenicero
5 tazas de café a medio beber
4 soledades que se abrazan
esta voz resquebrajada
y la tristeza que habita en el tintero
°
Supongo que cuando digo soledad
hablo de ti
que te miras día a día ante el espejo
tratando de extrapolar la mirada
hacia un porvenir difuso, imprevisible
°
Supongo que cuando digo soledad
hablo de la ausencia que dejas en mi cama
de las noches que nunca compartimos
de las lunas que te saben lejos
°
Supongo que cuando digo soledad
hablo del silencio que media entre los 2
que emana de creer en el amor
como un conjunto mutuo de intereses
°
Supongo que cuando digo soledad
hablo de ti
por vicio, por costumbre, por rabia
por onomásia, por convicción, por supuesto
Nomás por joder el alma
.
thelma franco

Cansancio (Oliverio Girondo )

Cansancio (Oliverio Girondo ) Cansado
¡Sí!
Cansado
De usar un solo bazo,
Dos labios,
Veinte dedos,
No sé cuántas palabras,
No sé cuántos recuerdos,
Grisáceos,
Fragmentarios.
Cansado,
Muy cansado
De este frío esqueleto,
Tan púdico,
Tan casto,
Que cuando se desnude
No sabré si es el mismo
Que usé mientras vivía.
-._
Cansado.
¡Sí!
Cansado
Por carecer de antenas,
De un ojo en cada homóplato
Y de una cola auténtica,
Alegre,
Desatada,
Y no este rabo hipócrita,
Degenerado,
Enano.
_.-
Cansado,
Sobre todo,
De estar siempre conmigo,
De hallarme cada día,
Cuando termina el sueño,
Allí donde me encuentre,
Con las mismas narices
Y con las mismas piernas;
Como si no deseara
Esperar la rompiente con un cutis de playa,
Ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
Acariciar la tierra con un vientre de oruga,
Y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

No todo hombre

No todo hombre Aunque cada hombre mata lo que ama,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga,
otros con una palabra lisonjera;
el cobarde lo hace con un beso,
el hombre valiente con una espada.
Unos matan su amor cuando son jóvenes,
y otros cuando son viejos;
unos lo estrangulan con manos de lujuria,
otros con manos de oro:
el más amable usa un cuchillo,
porque así el muerto se enfría antes.
.
Unos aman demasiado poco, otros demasiado tiempo,
algunos venden y otros compran;
unos dan muerte con muchas lágrimas
y otros sin un suspiro:
pero aunque cada hombre mata lo que ama,
no todos mueren por ello.
.
No todo hombre muere de una muerte vergonzosa
en un día de negra desgracia,
ni le echan un dogal al cuello,
ni un trapo sobre el rostro,
ni caen sus pies a través del suelo,
en un espacio vacío.
.
No todo hombre vive con hombres silenciosos
que lo vigilan noche y día,
que lo vigilan cuando intenta llorar
y cuando intenta rezar,
que lo vigilan por miedo a que él mismo robe
a la prisión su presa.
.
No todo hombre despierta al alba y ve
aterradoras figuras a través de su celda,
el escalofriante capellán vestido de blanco,
el deprimente y severo alguacil,
y el director todo de lustroso negro,
con el rostro amarillo de la sentencia.
.
No todo hombre se levanta con lastimera prisa
para ponerse sus ropas de presidiario,
mientras algún deslenguado doctor se regocija y anota
cada nueva y repentina crispación,
manoseando un reloj cuyo pequeño tictac
es como horribles martillazos.
.
No todo hombre siente esa enfermiza sed
que le reseca a uno la garganta, antes
de que el verdugo con sus guantes de faena
cruce la puerta acolchada
y le ate con tres correas de cuero
para que la garganta no sienta más sed.
.
No todo hombre inclina su cabeza para escuchar
la lectura del oficio de difuntos
ni, mientras la angustia de su alma
le dice que no está muerto,
pasa junto a su propio ataúd, camino
del espantoso corredor.
.
No todo hombre mira fijamente hacia el aire
a través de un pequeño tejado de cristal,
ni reza con labios de barro
para que pase su agonía,
ni siente sobre su mejilla estremecida
el beso de Caifás.
.
____________________________
Oscar Wilde
De La balada de la cárcel de Riding

Anónimo(poema sin titulo)

Anónimo(poema sin titulo) Que el faro del corazón que guía en la penumbra se apague.
Que yo mire la propia luz
a través de los retiembles de la luna en las olas,
en las tortugas de magia lenta,
dentro del dorado reflejo de un catalejo al sol que hace fuego.
.
Que la intermitencia sea destruida.
.
Que sea de una vez
noche
o día.
Regreso
o bienvenida.
Que los bienaventurados abrazos de la pérdida y el ruego
se derrumben en la isla solitaria
y sus restos caigan en el olvido del pregón del mar.
.
Así que sea el final de la letra luminosa,
de la voz de escalas repetidas,
de la muerte del náufrago,
del silencio del viento.
.
Que canten los navieros sin camino certero ni real,
sin regla de seguir derecho,
sin ley que los desvíe;
y que su canto se plague libertario
sin en callamiento,
sin abismo como obstáculo ignorado.
.
Que el faro que dicta: atrás-adelante,
llanto-lluvia, dolor-risa, origen-retorno,
hoy descanse,
se duerma,
se arrulle,
se muera,
dejemos que el alma escape, fluya, se hunda
en la distinta ruta,
la no planeada,
lejos, muy allá,
sin ser el sí y el no eternos de la duda.

ENTRESUELO (Jaime Sabines)

ENTRESUELO (Jaime Sabines) Un ropero, un espejo, una silla,
ninguna estrella, mi cuarto, una ventana,
la noche como siempre, y yo sin hambre,
con un chicle y un sueño, una esperanza.
Hay muchos hombres fuera, en todas partes,
y más allá la niebla, la mañana.
Hay árboles helados, tierra seca,
peces fijos idénticos al agua,
nidos durmiendo bajo tibias palomas.
Aquí, no hay mujer. Me falta.
Mi corazón desde hace días quiere hincarse
bajo alguna caricia, una palabra.
Es áspera la noche. Contra muros, la sombra
lenta como los muertos, se arrastra.
Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua.
Su piel sobre mis huesos
y mis ojos dentro de su mirada.
Nos hemos muerto muchas veces
al pie del alba.
Recuerdo que recuerdo su nombre,
sus labios, su transparente falda.
Tiene los pechos dulces, y de un lugar
a otro de su cuerpo hay una gran distancia:
de pezón a pezón cien labios y una hora,
de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas.
Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos,
hasta el último vuelo de la última ala,
cuando la carne toda no sea carne, ni el alma
sea alma.
Es preciso querer. Yo ya lo sé. La quiero.
¡Es tan dura, tan tibia, tan clara!
Esta noche me falta.
Sube un violín desde la calle hasta mi cama.
Ayer miré dos niños que ante un escaparate
de maniquíes desnudos se peinaban.
El silbato del tren me preocupó tres años,
hoy sé que es una máquina.
Ningún adiós mejor que el de todos los días
a cada cosa, en cada instante, alta
la sangre iluminada.
.
Desamparada sangre, noche blanda,
tabaco del insomnio, triste cama.
.
Yo me voy a otra parte.
Y me llevo mi mano, que tanto escribe y habla.

NIHIL

NIHIL Tañe el corazón, con fuerza,
la ambición de la vida duradera:
sufre de ilusiones la madera
del alma, con dulce, inmensa
.
ingenuidad. ¿Alguien aún espera
de nuestra voluble existencia,
la perdurabilidad, su esencia?
Nihil vencerá, pues nada queda.
.
ni el son de la vida, el de Virgilio,
y ya el sino de Ornar, el ardiente
persa visceral, verá extinguido
.
todo amor o el inútil calor, inerte;
y se alzará vencedora, con su brillo,
la oscura e inmortal. la muerte.
..
ALEJANDRO MAURIÑO

NO ES NADA DE TU CUERPO (Jaime Sabines)

NO ES NADA DE TU CUERPO (Jaime Sabines) No es nada de tu cuerpo
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un grano, ni un momento.
.
Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.

EPITAFIO PARA LA TUMBA DE UN HEROE

EPITAFIO PARA LA TUMBA DE UN HEROE Se creía dueño del mundo
porque latía en sus sentidos.
Lo aprisionaba con su carne
donde se estrellaban los siglos.
Con su antorcha de juventud
iluminaba los abismos.
.
Se creía dueño del mundo:
su centro fatal y divino.
Lo pregonaba cada nube,
cada grano de sol o trigo.
Si cerraba los ojos, todo
se apagaba, sin un quejido.
Nada era si él lo borraba
de sus ojos o sus oídos.
.
Se creía dueño del mundo
porque nunca nadie le dijo
cómo las cosas hieren, baten
a quien las sacó del olvido,
cómo aplastan desde lo eterno
a los soñadores vencidos.
.
Se creía dueño del mundo
y no era dueño de sí mismo.
.
José Hierro